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jueves, 26 de mayo de 2011

Viva la lucha de las y los jóvenes “indignados” del Estado Español

Desde la Juventud del PTS de Argentina saludamos enérgicamente a las y los jóvenes del Estado Español que se pusieron de pie contra los planes de ajuste de Zapatero y el régimen.

Después de dos huelgas generales en los primeros meses del año, decenas de miles de jóvenes se manifiestan por toda España.

La indignación se esparce a cada minuto. Es la indignación frente a los niveles de desocupación récord, frente al trabajo precario, frente al encarecimiento de los costos de vida. Indignación frente a los partidos del régimen que gobiernan para los ricos, frente a las millonarias ganancias empresarias a costa de la explotación de los trabajadores y frente a la banca. Indignación frente a una vida sin futuro, de ver que la crisis que generaron los capitalistas quieren que la paguemos los trabajadores y el pueblo. Indignación al ver que la única respuesta es la ilegalización de nuestras manifestaciones para que no interfieran en la farsa electoral.

La toma de la Plaza del Sol muestra que no hay una generación perdida (como quiere el FMI), sino que nuestra generación es la que va a decir basta a los planes de hambre del PSOE y el PP, a las guerras imperialistas, la que tire a la basura el Pacto de la Moncloa con el que todos los empresarios que fueron franquistas hoy siguen ganando millones y todos los genocidas siguen impunes.

Un fantasma recorre europa… es el fantasma del Tahrir

El acampe en Barcelona ha rebautizado la plaza como “Plaza Tahrir”. Las canciones, pancartas, comentarios en facebook y twiter, en los blogs y en todo medio de expresión hay referencias al Tahrir, las revueltas árabes o a Islandia. Es que millones de jóvenes en todo el mundo nos impactamos al ver que en el Norte de África se levantaban y tiraban a férreas dictaduras como las de Ben Alí o Mubarak. Allí vemos ahora las rebeliones de los jóvenes contra una vida sin futuro. Pero tenemos que recordar que en Egipto fue decisivo el ingreso de la clase trabajadora con sus huelgas y manifiestaciones, paralizando el Canal de Suez y toda la economía, lo que dio el golpe de gracia a la dictadura pro-imperialista.

Y esa rebelión ha prendido su llama en Europa, comenzando por el Estado Español, y extendiéndose a todo el continente. En Francia, Italia, Inglaterra, Hungría, se “toman las plazas” para “indignarse” contra la miseria, la explotación y la opresión de este sistema capitalista, sus Estados, sus Gobiernos y sus instituciones como el FMI, la OTAN, y el Banco Mundial.

Como en la revolución española, sobre nosotros “No Pasarán”

En Latinoamérica seguimos muy de cerca su lucha y desde la Juventud del PTS y todos los jóvenes que formamos la FT-CI en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Venezuela y otros países ponemos todas nuestras fuerzas para que la “indignación” cruce el Atlántico y “tomemos todas las plazas” de nuestro continente.

Este nuevo proceso del que ustedes son protagonistas en un gran impulso para que los jóvenes junto a los trabajadores nos propongamos darle una salida a todas las penurias que genera este sistema. Por eso nos parece muy importante que sectores del movimiento obrero como los choferes, los trabajadores de sanidad o los de Alstom confluyan en los acampes. A todo el régimen podrido hay que dejarle bien en claro, como decían los revolucionarios españoles que enfrentaban a Franco, que sobre nosotros “No Pasarán”, y para eso cuenten con toda nuestra solidaridad.

A indignarse!

Juventud del PTS Argentina Integrante de la FT-CI www.ft-ci.org

martes, 29 de marzo de 2011

Marcha a la embajada de Francia de la Juventud del PTS


El sabado 26, realizamos una movilización a la Embajada de Francia para repudiar los ataques militares de la coalición imperialista contra Libia, iniciados por el gobierno del derechista Sarkozy, por Obama y ahora por la OTAN.

Alto al bombardeo imperialista contra Libia. Por la caída revolucionaria de la dictadura de Kadafi

El 19 de marzo una coalición de potencias occidentales encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, con el apoyo de los gobiernos proimperialistas de la Liga Árabe y la cobertura de la ONU, comenzó el ataque militar contra Libia anunciado en la resolución 1973 aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Una lluvia de bombas y misiles lanzados desde el aire y desde los barcos de guerra y submarinos estacionados en la costa mediterránea, ya han caído sobre objetivos militares de Kadafi en las cercanías de Trípoli, Bengasi y otras ciudades, aunque aún se desconocen las víctimas civiles de estos bombardeos.

Esta intervención imperialista, llamada “Odisea al amanecer”, es presentada por Estados Unidos, Francia y sus aliados como una acción “humanitaria” que tiene el supuesto objetivo de “proteger la vida de los civiles” libios. Como venimos denunciando, esta es una gran hipocresía, los mismos que hoy atacan a Kadafi y se proclaman abanderados de la “democracia”, eran los sostenes más firmes de los regímenes dictatoriales árabes, como el de Ben Ali y Mubarak, y siguen sosteniendo a sus agentes contra la movilización popular, como hace Obama con la monarquía de Bahrein y de Arabia Saudita.

Con la intervención en Libia, las potencias imperialistas buscan impedir que una eventual caída de Kadafi pueda derivar en el surgimiento de un nuevo régimen que cuestione sus intereses. Más en general, intentan ganar legitimidad apareciendo del lado de los “rebeldes” para poder intervenir más directamente y poner un límite a la oleada de levantamientos populares que viene sacudiendo a los países del Norte de África y la península arábiga y poder asegurarse "transiciones" o desvíos. Este proceso, iniciado en Túnez, se sigue extendiendo, como muestra la renovada movilización popular en Marruecos en contra de la monarquía, un régimen aliado de España, que entre otras cosas, contribuye a contener las oleadas inmigratorias hacia la UE; o como el proceso en Yemen que ha dado un salto en el intento de derribar a Saleh, uno de los principales aliados de Estados Unidos en la “guerra contra el terrorismo”.

La operación militar “Odisea al amanecer” no está exenta de contradicciones y su resultado aún es incierto. Las potencias europeas se dividieron alrededor de la intervención en Libia. El gobierno de Sarkozy, por razones de política interna, para cambiar su imagen por haber sostenido al dictador tunecino Ben Ali y, de forma más importante, por sus intereses en el Mediterráneo, decidió reconocer de manera unilateral al Consejo Nacional de Transición y fue un ferviente impulsor de la intervención militar junto con Gran Bretaña, mientras que Alemania se opuso y se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU.

También se pusieron en evidencia las divisiones internas del gobierno norteamericano, expresión de la decadencia hegemónica de Estados Unidos.

En cuestión de días, el presidente Obama cambió de posición y decidió impulsar la intervención a pesar de que los jefes del Pentágono se habían pronunciado explícitamente en contra de una nueva incursión militar en otro país musulmán, teniendo en cuenta que aún Estados Unidos está comprometido en Irak y Afganistán.

Este cambio de posición se explica por una combinación de factores que van desde no dejarle a Francia el protagonismo, hasta tratar de revertir la falta de influencia norteamericana en los nuevos procesos del mundo árabe, que quedó expuesta en el reciente viaje de Hillary Clinton a Egipto, donde no logró reunirse con los sectores juveniles que fueron parte del bloque policlasista que derribó a Mubarak.

La Liga Árabe, integrada por las dictaduras y monarquías proimperialistas contra las que se están levantando las masas, apoyó la resolución y le dio una importante cobertura a la acción militar evitando que los pueblos de la región la vean como otra intervención de Estados Unidos junto a otras potencias en defensa de sus intereses o en procuración del petróleo. Pero ante la perspectiva que los bombardeos terminen causando un alto número de muertos en la población civil, han comenzado a cuestionar moderadamente el alcance de los ataques de la coalición.

Lo mismo que hacen Rusia y China que, si bien dejaron correr la intervención al no usar su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, no se privan de criticar los bombardeos.

Tampoco están claros cuáles son los objetivos políticos de la intervención y si los socios de la coalición imperialista que está dirigiendo la intervención los comparten. Esto abre distintos escenarios: uno es que el objetivo se limite a lograr, después de algunos días de bombardeos, que Kadafi negocie su rendición a cambio de inmunidad y establecer un gobierno de “unidad nacional” entre los “rebeldes” y los restos del aparato kadafista; otro escenario posible, aunque más traumático, es el de una división temporaria del país entre una zona controlada por los “rebeldes” en el Este y otra bajo control de Kadafi o sus seguidores en el Oeste. Pero tampoco se puede descartar que un objetivo de “cambio de régimen” por la vía militar, si no se obtiene fácilmente, implique una escalada de la intervención imperialista, incluso con tropas terrestres, abriendo la posibilidad de una guerra de contrainsurgencia como la de Irak o Afganistán, pero en este caso frente a las costas europeas.

Estas contradicciones emergieron a la luz pública a pocos días de iniciado el ataque, con una discusión sobre quién debería seguir liderando la operación, en la que se enfrentan por un lado Estados Unidos y Gran Bretaña, partidarios de que el comando de la operación recaiga sobre la OTAN, y Francia que ha presentado reservas.

La dirección “rebelde” del Consejo Nacional de Transición libio, ante la superioridad militar de Kadafi, en lugar de apelar a la solidaridad activa de los trabajadores, los jóvenes y los sectores populares que, desde Túnez hasta Yemen y desde Senegal a Marruecos, están mostrando su heroísmo para enfrentar a sus gobiernos reaccionarios, viene solicitando desde hace semanas la intervención imperialista para frenar a Kadafi, creando ilusiones en los miles que se han levantado en Bengasi y otras ciudades de que el imperialismo puede actuar a favor de los intereses de las masas populares. Peor aún, el CNT, integrado mayormente por ex funcionarios kadafistas, sectores medios acomodados y burgueses opositores, le ha dado garantías a las distintas potencias que respetarían los negocios petroleros y las inversiones imperialistas en el país. A su vez, no ha tenido la menor política hacia los cientos de miles de obreros inmigrantes que trabajan en Libia, que son la mayoría de la población laboriosa y que han sido dejados a su suerte por uno y otro bando.

La izquierda reformista, entre ellos los Partidos Verdes de varios países europeos, el Partido Socialista y el Partido de Izquierda en Francia, entre otros, viene usando el argumento socialdemócrata de que la intervención militar de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y sus aliados permitirá al pueblo libio obtener conquistas democráticas, para justificar su capitulación escandalosa a la intervención militar imperialista, como ya lo hicieron con argumentos “humanitarios” en la guerra de la ex Yugoslavia o en el Kosovo.

Los marxistas revolucionarios planteamos claramente que el imperialismo no interviene para que triunfe el levantamiento popular contra Kadafi, sino para tratar de imponer un gobierno títere al servicio de sus intereses, como hizo tras la invasión en Afganistán e Irak. Tampoco la salida es, como ha planteado Chávez y otros “progresistas”, subordinarse a Kadafi que no solo se ha transformado en un dictador proimperialista, sino que está embarcado en una guerra contrarrevolucionaria para aplastar el levantamiento popular que ha puesto en cuestión su dominio, como parte de los levantamientos en la región. La única salida progresiva para el pueblo libio es luchar enérgicamente tanto contra la intervención imperialista como por derrocar a la reaccionaria dictadura de Kadafi. En esta lucha los aliados del pueblo libio son los trabajadores y los sectores populares que se han levantado en el Norte de África y en los países árabes contra los regímenes dictatoriales y las monarquías proimperialistas; los trabajadores, los jóvenes y los millones de inmigrantes que en los países imperialistas pueden boicotear la política guerrerista de Sarkozy, Zapatero y compañía; y el conjunto de los explotados de todo el mundo.

Llamamos a las organizaciones obreras, estudiantiles y populares, organismos de derechos humanos y partidos de izquierda, a organizar acciones y movilizaciones para repudiar la agresión militar imperialista y en solidaridad con la lucha del pueblo libio.

Abajo la intervención militar imperialista en Libia.

Abajo Kadafi. Por un gobierno obrero y popular

martes, 15 de marzo de 2011

FIDEL CASTRO Y CHAVEZ CONTRA EL PUEBLO LIBIO: APOYANDO A KADAFI NO SE LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO

Por: Facundo Aguirre

Frente a la emergencia del proceso revolucionario árabe y la guerra civil de fracciones en Libia, Fidel Castro y Hugo Chávez se han apresurado a respaldar a Muammar Kadafi quien lleva adelante una masacre contrarrevolucionaria contra su propio pueblo (para lo cual, como el mismo Fidel reconoce, usa las armas obtenidas de EE.UU. y Gran Bretaña). El argumento del líder cubano -que ha variado de decir que se trataba de un complot imperialista contra un líder revolucionario a reconocer que Kadafi ya no es lo que era y que posiblemente esté masacrando a su pueblo- es que el imperialismo busca ocupar Libia para quedarse con su petróleo y tener una base de apoyo contra la revolución árabe (ver todos los artículos de Fidel Castro en http://www.cubadebate.cu/categoria/...). Castro sostiene junto a Chávez al régimen libio y en su rescate asume como propia la línea de una salida negociada: “El presidente bolivariano, Hugo Chávez, realiza un valiente esfuerzo por buscar una solución sin la intervención de la OTAN en Libia. Sus posibilidades de alcanzar el objetivo se incrementarían si lograra la proeza de crear un amplio movimiento de opinión”. http://www.cubadebate.cu/reflexione...).

La amenaza de intervención imperialista tiene que ser sin duda enfrentada por los luchadores obreros, populares y antiimperialistas de todo el mundo no sólo porque implicaría la violación de la soberanía libia sino porque es una amenaza directa contra el conjunto del proceso revolucionario árabe. Pero el castro-chavismo lo usa como excusa para ubicarse en el terreno de los que buscan liquidar las insurrecciones de masas.

Kadafi más cerca Luis XVI y Batista que de Lumumba

Fidel Castro reconoce que “la revolución en el mundo árabe, que tanto temen Estados Unidos y la OTAN, es la de los que carecen de todos los derechos frente a los que ostentan todos los privilegios, llamada, por tanto, a ser más profunda que la que en 1789 se desató en Europa con la toma de la Bastilla” (http://www.cubadebate.cu/reflexione...). Lo que Castro no señala es que si el norte de África vive su 1789, Kadafi está más cerca de Luis XVI o -para tomar un ejemplo caro al pueblo cubano- de Fulgencio Batista, que del líder independentista africano Patrice Lumumba. Apoyando a Kadafi, Castro toma partido de los que “ostentan todos los privilegios” contra la emergencia de los que “ carecen de todos los derechos”.

Castro y Chávez sostienen que para enfrentar las pretensiones imperiales hay que apoyar a una dictadura sangrienta que en las últimas dos décadas ha estrechado lazos con los distintos imperialismos y el capital extranjero. En el campo de la oposición a la dictadura se erige el Consejo Nacional de Transición que se arroga la dirección del movimiento y que está compuesto por todo tipo de fuerzas reaccionarias, desde ex funcionarios y miembros del régimen kadafista, pasando por nasseristas, hasta jihadistas islámicos. Un sector del Consejo pide la intervención militar de la OTAN mediante una zona de exclusión aérea y bombardeos selectivos. La guerra civil entre fracciones es el estadio actual de la revolución libia. La política de las direcciones reaccionarias consiste en evitar una revolución social que liquide todos los privilegios de clase que los capitalistas libios y extranjeros -propietarios de las petroleras- gozan impunemente bajo el régimen de Kadafi. La actitud del imperialismo es la de fortalecer al ala de los caídos del régimen dispuesta a negociar con Estados Unidos antes de dejar en manos de los jihadistas la dirección del movimiento o peor aún permitir su radicalización bajo líneas de clase y laicas. Es una forma de enfrentar el desarrollo del proceso revolucionario en todo el norte de África.

Por otra parte el llamado a una salida negociada que hacen Chávez y Castro, línea similar a la que levantan Rusia y China para el conflicto Libio, busca rescatar a la dictadura y reconocería objetivamente a la fracción proimperialista del bando opositor.

Copamiento imperialista

La política de Fidel Castro y Chávez compromete la lucha contra el imperialismo al apoyo a un dictador y regala al imperialismo las banderas democráticas del “1789” norteafricano. De esta forma permite que fructifique el operativo de copamiento del proceso revolucionario que pretende EE.UU.

Que el imperialismo quiera montarse en una revolución para defender sus propios intereses es una cuestión tan vieja como las mismas revoluciones. En América Latina eso lo conocemos. Durante la guerra civil del bando constitucionalista de la revolución mexicana (1914-1916) el presidente norteamericano Woodrow Wilson permitía el armamento de las tropas del general Francisco Villa porque lo consideraba el único capaz de mantener la unidad del país. Se equivocó y tiempo después, en 1916, tuvo que intervenir militarmente en México contra Villa que había atacado la ciudad de Columbus. Castro también olvida que antes de la toma del poder por el M26 en Cuba los medios imperialistas saludaban a los barbudos de Sierra Maestra como héroes de la libertad en lucha contra Fulgencio Batista (¿los castristas de hoy nos hubieran propuesto apoyar a Batista contra los agentes del imperialismo?). Ni que hablar que los fusiles originales del Granma fueron comprados en EE.UU. bajo la vista gorda de la CIA.

Salvando las distancias ya que ni las fuerzas de la oposición en Libia son Pancho Villa ni el M26, la analogía histórica sirve para demostrar que el imperialismo no sólo actúa contra las revoluciones propiciando golpes contrarrevolucionarios sino intentando copar sus direcciones.

El éxito del copamiento de una revolución por el imperialismo depende de la radicalidad del movimiento social que la engendra y de su dirección política. La posición de los revolucionarios es opuesta a la del castro-chavismo de apoyar a los verdugos del pueblo libio. Es la de luchar contra la injerencia imperialista y sus agentes en las filas del campo opositor. Para derrotar las pretensiones norteamericanas luchamos por elevar al movimiento revolucionario árabe a una auténtica lucha antiimperialista que no sólo rechace la intervención militar de la OTAN, sino también que proclame su compromiso con la victoria del movimiento nacional palestino contra el Estado de Israel.

Kadafi desmiente a Fidel

La revolución verde del kadafismo -que fue apoyada desde los orígenes por el castrismo- al igual que todos los movimientos del nacionalismo panárabe, no liquidó ni la estructura tribal de Libia, ni el sometimiento nacional al capital extranjero, ni significó un cambio en las relaciones de propiedad a favor del pueblo pobre y trabajador. La jamahariya no resultó en una república de las masas, ni mucho menos implicó conquistas democráticas. El régimen de Kadafi terminó en una dictadura capitalista corrupta y nepotista firmemente aliada al capital extranjero y los imperialismos europeos.

La argumentación castro-chavista rescata a una figura que ha declarado abiertamente que él lleva adelante las causas del imperialismo. Es el propio Kadafi quien no se cansa de decir que él está librando una guerra contra el terrorismo de Al Qaeda, en la mejor línea de la lucha contra el mal de Bush. Quien se compara con Israel -verdugo del movimiento nacional palestino- bombardeando Gaza. Quien advierte en un tono racista que nada tiene que envidiarle a su amigo Berlusconi que su caída provocaría una invasión de “negros” en Europa.

Una divisoria de aguas

La posición castro-chavista abrió una enorme fisura en el bloque intelectual de apoyo al castrismo y el chavismo. Exponentes de estas corrientes han salido a pedir una rectificación del apoyo a Kadafi o directamente negado los dichos de Chávez y Fidel para evitar atacarlos frontalmente. Para el castrismo el apoyo a la contrarrevolución kadafista es similar al apoyo que dio al aplastamiento de la Primavera de Praga en Checoslovaquia en 1968 por el Kremlin. Lo deja enfrentado a un sector de la comunidad intelectual que mira con simpatía el proceso revolucionario árabe. Al regalar las banderas de la democracia al imperialismo y comprometerse en el apoyo a una dictadura fortalece a los críticos por derecha del Estado cubano. En la izquierda latinoamericana la posición castro-chavista plantea un balance y una divisoria de aguas. No hay lugar para la conciliación. Defender la posición de Castro y Chávez es estar contra las masas árabes insurrectas. Hay que pronunciarse claramente no sólo contra la intervención imperialista, sino también a favor del derrocamiento revolucionario de Kadafi. Esa es la única vía para derrotar al imperialismo y radicalizar política y socialmente la revolución árabe, para transformarlas en revoluciones obreras y socialistas que liquiden la dominación burguesa e imperialista.

LIBIA: ENTRE LA REBELIÓN Y LA DESCOMPOSICIÓN DEL RÉGIMEN

Tras las movilizaciones en Túnez y Egipto, que acabaron con los gobiernos de Ben Ali y Mubarak, las protestas se extendieron a otros países del Norte de África y Medio Oriente. El caso más significativo es, sin duda, el de Libia, por dos factores fundamentales. En primer lugar, por su rol como productor de petróleo (es el cuarto productor de África y el que tiene las mayores reservas del continente) que puso en alerta a las burguesías de todo el mundo por las consecuencias que el aumento del crudo pueda tener en la crisis económica. En segundo lugar, porque a diferencia de Túnez y Egipto, donde el ejército se mantuvo como garante de la estabilidad, preservándose y jugando un rol en la transición, en Libia las fuerzas armadas aparecen divididas, puesto que sectores enteros desertaron para unirse a la rebelión o se negaron a reprimir las protestas.

La chispa que encendió las protestas se extendió rápidamente. El 16/2, miles de personas se reunieron para exigir la libertad del abogado defensor de presos políticos Fethi Tarbel, hecho que culminó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. El 17/2, inspirándose en Egipto, se convocó el “Día de la Ira” contra el opresivo régimen de Muammar Kadafi, en el poder desde 1969. A partir de ese momento, el gobierno reprimió duramente las movilizaciones, provocando cientos de muertos en las ciudades del este del país, donde se concentraron las protestas.

Bengazi y Al Bayda, la segunda y tercera ciudades en importancia después de la capital, Trípoli, están ubicadas en la empobrecida región oriental (ver recuadro), de larga tradición opositora al régimen de Kadafi. En Bengazi, a principios de enero ya había habido revueltas espontáneas en demanda de viviendas sociales.

El 18/2, en esta ciudad, donde vive un sexto de la población de Libia (nación habitada por un total de 6 millones de personas), los manifestantes ocuparon la radio estatal, desde donde comenzaron a transmitir para contrarrestar el silencio de los medios oficiales, y rápidamente tomaron el control de la ciudad con el apoyo de la policía local, que se unió rápidamente a la protesta.

El 19/2, el hospital de Bengazi ya informaba 200 muertes y casi 1.000 heridos, y se denunciaba la presencia de mercenarios que atacaban a los manifestantes desde autos sin patente. La gente comenzó a armarse como pudo para defenderse de los ataques del gobierno y los mercenarios. El mismo 19/2 marcharon en Trípoli por primera vez los opositores a Kadafi, ciudad donde hasta ese momento solo se habían movilizado sus seguidores.

El proceso insurreccional en el este y la división en las fuerzas armadas

El domingo 20/2, uno de los hijos de Kadafi, Seif al-Islam, anunció por cadena nacional que la respuesta del régimen sería aplastar las protestas “a sangre y fuego”, trató a los opositores de “terroristas” y, en un mensaje que parecía más bien destinado a los países imperialistas, dijo que el petróleo “quedaría en manos de criminales”. La brutalidad de la represión de los últimos días, que duplicó la cantidad de manifestantes asesinados llegando a los 600 (la información varía según la fuente), no hizo más que mostrar la decadencia y el desmembramiento del gobierno de Kadafi, que prometió dejar la “tierra arrasada” antes de irse. Esta respuesta brutal ha intentado, infructuosamente, frenar la dinámica del proceso revolucionario abierto en Libia a partir de que un proceso insurreccional en las dos principales ciudades del este del país logró dividir al Ejército que se pasó a la oposición, dejando a Bengazi y Al Bayda fuera del control del gobierno de Trípoli. En estas ciudades el tránsito es dirigido por voluntarios, en su mayoría jóvenes, la población se cuida y se defiende por su cuenta y se organizan comidas colectivas. Situaciones similares se vivieron en otras ciudades de oriente como Tobruk, que, según la agencia Reuters, “celebraba su liberación con ráfagas de metralleta y manifestaciones de júbilo en las calles, y mientras un grupo de manifestantes derribaron el monumento al dictador, otros rasgaban sus retratos” (El País, 23/2).

A las deserciones militares les siguieron las renuncias de varios embajadores (de Estados Unidos, India, China, Gran Bretaña, Indonesia y la Liga Árabe) además de altos funcionarios como los ministros de Justicia y del Interior, que pidieron el fin de la brutal represión.

El Ejército, que se encuentra históricamente cruzado por divisiones tribales, reaccionó frente al levantamiento popular y la orden de Kadafi de bombardear a los opositores plegándose a las movilizaciones (como en Bengazi) o negándose a reprimir (como los pilotos de la Fuerza Aérea que desviaron sus aviones hacia el aeropuerto de Malta, donde se encuentran refugiados), mientras que otro sector, leal a Kadafi, está llevando a cabo una verdadera masacre (algunos medios ya hablan de miles de muertos).

Estas divisiones se suman a las que ya venían desarrollándose al interior del régimen de Kadafi alrededor de una sucesión “dinástica”, atravesada por la pelea de dos de los hijos de Kadafi, Seif al-Islam y Motassem: el primero, aliado de Shokri Ghanem (presidente de la Corporación Nacional de Petróleo) e impulsor de reformas aperturistas, tanto económicas como políticas (aunque limitadas); el segundo, aliado a la vieja guardia del Ejército y al frente del Consejo Supremo de Asuntos Energéticos y partidario de mantener la línea de mano dura del régimen.

Perspectivas de la crisis del régimen

El rápido desarrollo de los acontecimientos parece haber dejado esta “pelea” por la sucesión a destiempo, en medio de la acelerada descomposición del régimen. Con este derrumbándose, las crisis y divisiones se han potenciado, abriendo un escenario donde parece cada vez más improbable cualquier salida “institucional”. Incluso no se puede descartar que, por la importante producción petrolera y por temor a la radicalización y expansión del proceso, los funcionarios salientes empiecen a pedir -algunos ya lo hicieron- sanciones diplomáticas y la intervención de la ONU y otros organismos internacionales. Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijeron que es necesario “parar el baño de sangre” y que “la paz” debe volver a Libia. En boca de los imperialistas esto no es más que la justificación preventiva para una posible intervención, que no representará ninguna salida para las y los trabajadores y el pueblo libio, sino que profundizará la sumisión y opresión del país. Nada progresivo vendrá de una intervención del imperialismo.

Ante tal escenario, empiezan a oírse rumores de golpe de sectores del Ejército que buscarían derrocar a Kadafi y formar un Consejo con figuras públicas y militares para dirigir el país. Sin embargo, el ejército de Libia, a diferencia del de Egipto, no cuenta con tanto prestigio y simpatía entre la población y muestra divisiones y enfrentamientos internos sobre bases tribales. Esto incidirá en las posibilidades de jugar un rol estabilizador y hace más complicada la búsqueda de una salida política.

En este marco, la posibilidad de que, ante el intento de Kadafi de resistir a sangre y fuego, los acontecimientos desemboquen en una insurrección obrera y popular está presente. Aun si Kadafi finalmente cae, un nuevo gobierno podría ser débil y sin autoridad, con lo que se prolongaría una situación muy inestable, y no sería de descartar una “balcanización” de las tres zonas tribales que le dieron sustento al estado unificado e, incluso, una guerra civil.

Entre tanto, y mientras los enfrentamientos en Libia continúan desarrollándose, parecen mostrar que la crisis económica internacional, con sus secuelas para las masas obreras y populares, ha comenzado a encontrar una respuesta virulenta en la “Primavera Árabe”, que ya contó con la caída de dos gobiernos y cuya extensión parece estar radicalizándose y haciéndose más poderosa.

martes, 8 de febrero de 2011

Viva la lucha de los trabajadores y el pueblo de Egipto


Al cierre de este artículo, el proceso revolucionario abierto en Egipto parecía entrar en una etapa decisiva. Aquí se juega la partida más importante de un conjunto de movilizaciones que abarca a numerosos países del mundo árabe, como Túnez, Jordania, Yemen, Marruecos y Argelia, donde la oposición ha anunciado la convocatoria a huelgas y movilizaciones para los próximos días.

En Egipto, el proceso de rebelión obrera y popular tuvo un nuevo hito el 1 de febrero, cuando se movilizaron entre 2 y 4 millones de personas exigiendo la renuncia del dictador Hosni Mubarak, quien dobló la apuesta anunciando que piensa permanecer en el poder hasta las elecciones presidenciales de septiembre, con la única concesión de no presentarse a otra reelección.

Esta maniobra tardía de Mubarak para mantenerse en el poder, como su anterior política de nombrar al jefe de la inteligencia militar, Omar Suleimán, como vicepresidente, parece completamente ineficaz para desmontar el proceso en curso.

El ejército, que se había presentado como “amigo” de las movilizaciones antigubernamentales, está comenzando a mostrar más claramente su juego: después del discurso de Mubarak llamó a las masas a que se “vayan a sus casas” y retomen su vida normal, ya que el gobierno había escuchado su mensaje. Más allá de que Obama salió a exigirle a Mubarak que comience inmediatamente una transición democrática, es posible que esta respuesta del dictador fue discutida no sólo con el ejército sino con el enviado especial de Washington para esta crisis, Frank Wisner, que viene interviniendo activamente para salvar al régimen egipcio.

Como era de esperar, esto fue ampliamente rechazado por quienes desde hace varios días han tomado las calles para poner fin a este régimen dictatorial.

El régimen acudió entonces a sus bandas armadas -formadas por policías y funcionarios- que montados en caballos y camellos se lanzaron este miércoles 2 con palos, cuchillos y golpes de puño contra los manifestantes para retomar la emblemática Plaza de la Liberación en el Cairo, transformada en el epicentro del proceso revolucionario que estremece al país.

Las escenas de los enfrentamientos con piedras y bombas molotov se repitieron durante toda la jornada, contrastando con el clima festivo de los días anteriores. Esta resistencia, que hasta el momento dejó un saldo de al menos cinco muertos y más de 1.500 heridos,, hizo fracasar el ataque de las bandas gubernamentales en su objetivo de poner fin a la movilización y cuando cerramos este artículo la crisis se ha profundizado.

Evidentemente, la insistencia de Mubarak de mantenerse en el poder radicalizó la situación que está llegando a un punto de inflexión, lo que está preocupando seriamente tanto a las potencias imperialistas, empezando por Estados Unidos, como a los gobiernos dictatoriales del mundo árabe, sacudidos por movilizaciones similares.

El statu quo se está volviendo insostenible: o el proceso revolucionario da un salto en su organización y sus objetivos, logra dividir al ejército, principal institución del régimen y del estado capitalista, y derriba a Mubarak, o el régimen intentará ganar tiempo, con la ayuda del ejército y el imperialismo, apostando al desgaste y a la división del movimiento (y eventualmente a la represión), para tratar de poner en marcha una transición ordenada que aleje el fantasma de la revolución.

Las variantes contrarrevolucionarias

Ante el imponente movimiento de masas, el régimen apoyado en el ejército, el imperialismo - en particular el gobierno de Obama-, y la oposición burguesa al régimen de Mubarak están buscando salidas viables para desviar el proceso y evitar que se radicalice.

Sin embargo, la resistencia de Mubarak a dejar el poder polariza la situación e incluso no puede descartarse que este busque mantenerse recurriendo a un baño de sangre, aunque esta posibilidad parece muy riesgosa y podría llevar a la división del ejército.

El ejército, que goza de cierto prestigio popular por estar relacionado con el fin de la monarquía y el ascenso del nacionalismo de Nasser a principios de la década de 1950, tomó de hecho el control de la situación y viene actuando como árbitro y principal sostén del régimen y de Mubarak, a la vez que al negarse a reprimir alimenta en las masas la ilusión de que se puede confiar en las fuerzas armadas. Esta confianza en el ejército fue un elemento clave, hasta el momento, para retrasar la radicalización del proceso.

Otro escenario es que caiga Mubarak pero se mantenga la continuidad del régimen con el vicepresidente Omar Suleimán, un estrecho aliado de Mubarak que goza de la confianza de Estados Unidos por los servicios prestados contra el pueblo palestino, junto al comandante de las fuerzas armadas, Sami Anan. Otra es que a estos personajes se sumen figuras de la oposición burguesa como el ex Director de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU, Mohamed ElBaradei, un personaje que contaría, además, con el apoyo de los Hermanos Musulmanes, una organización islamista tradicional y conservadora que es la principal fuerza de oposición a Mubarak. Este gobierno endeble sería el encargado de preparar las elecciones presidenciales.

Aunque Estados Unidos hasta ahora ha sostenido a Mubarak porque teme las consecuencias de su caída revolucionaria y no tiene una alternativa sólida y confiable, su política principal parece ser derrotar al movimiento por la vía de alguna variante de “reacción democrática”, consciente de que una respuesta represiva violenta pueda profundizar el proceso revolucionario y tener repercusiones en toda la región del Magreb que está en virtual estado de rebelión. Esta política de reacción democrática es compartida por las potencias imperialistas de la Unión Europea que ven con temor la posibilidad de que los procesos del Magreb y el Medio Oriente terminen repercutiendo en sus propios países.

Una crisis para el dominio imperialista

Por la importancia geopolítica de Egipto, su peso demográfico y su rol en el mundo árabe, la posibilidad de que una revolución obrera y popular termine con el régimen de Mubarak tendría enormes consecuencias regionales e incluso mundiales.

Egipto es uno de los principales países árabes, con una población de más de 80 millones de habitantes, un fuerte proletariado concentrado, clases medias y pobres urbanos, además de un peso político decisivo.

Desde el punto de vista económico, Egipto es clave para el transporte del petróleo. A través del Canal de Suez y del oleoducto Suez-Mediterráneo, circulan por día unos 3.000 millones de barriles de petróleo desde los países productores del Golfo hasta el Mar Mediterráneo. El temor por un eventual cierre del Canal de Suez podría hacer subir a niveles exorbitantes el precio del petróleo, que ya está registrando un aumento, con consecuencias imprevisibles para la economía mundial, no sólo poniendo en cuestión la débil recuperación de algunos países avanzados, sino el crecimiento de países emergentes como China, lo que repercutiría en el conjunto de la economía capitalista mundial.

Desde el punto de vista de los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano, sería un golpe que profundizaría la decadencia hegemónica de Estados Unidos, que no ha logrado poner fin a las guerras de Irak y Afganistán y tampoco obligar al régimen iraní, que se ha fortalecido como potencia regional, a abandonar su programa nuclear.

Como ocurrió en 1979 con la caída del Sha en Irán, Estados Unidos perdería a un aliado fundamental en la región, considerando que Egipto junto con Jordania son los únicos países árabes que firmaron la paz con el estado sionista de Israel. Mubarak ha sido un baluarte de los intereses norteamericanos, colaborando con la política de opresión sobre el pueblo palestino y justificando su brutal dictadura con el combate contra los grupos islamistas radicales y los Hermanos Musulmanes. Por estos servicios, el régimen de Mubarak recibe de Estados Unidos 1.500 millones de dólares anuales en concepto de ayuda financiera militar, la segunda más importante después de Israel. Por ello, todos los regímenes proimperialistas desde los reaccionarios gobiernos árabes, hasta la corrupta Autoridad Nacional Palestina y el gobierno de ultraderecha israelí de Netanyahu siguen apoyando a Mubarak, ya que su caída abriría una situación de gran inestabilidad que podría cambiar de manera decisiva el equilibrio de fuerzas regional.

Pero sobre todo, una revolución en Egipto sería un ejemplo para los pueblos árabes y musulmanes que se están levantando contra sus propios gobiernos proimperialistas y dictatoriales y tendría enormes consecuencias para la lucha de clases internacional, ya que sería una respuesta revolucionaria de los explotados y oprimidos a la crisis capitalista y el dominio imperialista.

Un programa revolucionario

Las movilizaciones en Túnez que culminaron con la caída del dictador Ben Alí, fueron un catalizador del proceso revolucionario que estalló en Egipto y que puso en escena las aspiraciones profundas de las masas: terminar con la pobreza, con el desempleo, con las obscenas desigualdades sociales y con el régimen dictatorial y proimperialista de Mubarak, que durante 30 años viene garantizando con puño de hierro la estabilidad necesaria para los negocios capitalistas, las privatizaciones y las políticas neoliberales, con la colaboración de una burocracia sindical adicta y un poderoso aparato represivo.

Como resultado de décadas de opresión y explotación, el salario promedio de un trabajador egipcio es de aproximadamente 75 dólares mensuales y la tasa de desocupación asciende a casi el 24%, aunque las estadísticas oficiales la ubiquen en un 12%. Estas condiciones de miseria que sufre al menos un 40% de la población de más de 80 millones de personas, que viven con apenas dos dólares diarios, hacinados en los suburbios de El Cairo y las grandes ciudades del país, se agravaron bajo los efectos de la crisis económica internacional, que llevó el precio de los alimentos básicos por las nubes en un país que es esencialmente importador de trigo y otros alimentos.

El proceso revolucionario abierto hoy en Egipto no surgió de la nada, sino que fue precedido por años de resistencia obrera y popular, en particular de los trabajadores textiles que entre 2006 y 2008 protagonizaron importantes huelgas con ocupación de empresas en la ciudad industrial de Mahalla al norte del país.

Esto explica que hoy los trabajadores egipcios sean una fuerza fundamental en el movimiento de lucha contra el régimen de Mubarak, junto con los jóvenes desocupados y de clase media educada que no consiguen empleo, y los pobres de las ciudades. A pesar de su dirección aliada al régimen, varios sindicatos y organizaciones agrupadas en la coalición 6 de abril (surgida en el proceso de lucha de 2008) han lanzado un llamado a la huelga general que coincidió el 1 de febrero con la llamada marcha del millón y algunos sectores han comenzado un proceso de organización por fuera de la central oficial.

Pero a pesar de la intensidad y masividad de las movilizaciones, el proceso revolucionario aún está en sus etapas iniciales: Mubarak permanece en el poder y el ejército, principal pilar del régimen y el estado capitalista todavía se mantiene intacto. Es necesario que la lucha avance a una huelga general política hasta que caiga Mubarak. Frente a los ataques de bandas armadas irregulares, de la policía y eventualmente del ejército, ya se han constituido algunos comités para defender las movilizaciones; es necesario generalizar la autodefensa obrera y popular para dividir al ejército y a las fuerzas de represión.

Ninguna de las demandas estructurales del movimiento de masas podrá encontrar una respuesta de cualquier gobierno de la burguesía egipcia que reemplace al de Mubarak. ElBaradei que se presenta como alternativa es una de las variantes que maneja el imperialismo como salida transitoria y los Hermanos Musulmanes son una organización que defiende el orden social establecido y cuenta en sus filas a miembros de la acaudalada burguesía local.

Para avanzar de manera decisiva es necesario que la clase obrera en alianza con los jóvenes desocupados y los pobres urbanos y del campo, se dote de sus propios organismos de autoorganización y de un programa y una estrategia revolucionaria independiente del régimen y de las variantes opositoras, que lejos de representar los intereses de los explotados son las válvulas de escape para una transición democrática” que salve a los capitalistas y preserve los intereses del imperialismo. Contra la trampa de las transiciones ordenadas, las elecciones, o la continuidad del régimen con o sin Mubarak- la única salida democrática es la realización de una Asamblea Constituyente Revolucionaria, que aceleraría la experiencia de masas con sus aspiraciones democráticas y sería un impulso para luchar por un gobierno obrero y popular basado en órganos de democracia obrera que expropie a los capitalistas y al imperialismo y sea el primer paso de la revolución socialista en el Magreb y en el conjunto de los países del mundo árabe.

jueves, 26 de agosto de 2010

Miles en el acto internacionalista



El domingo 22 de agosto se realizó en el estadio cerrado de Racing de Avellaneda el acto en homenaje al revolucionario ruso León Trotsky, a 70 años de su asesinato a manos de un sicario de Stalin.

Miles de obreros y estudiantes se hicieron presentes convocados por el PTS junto a organizaciones hermanas y dirigentes de América Latina y Europa. El acto fue la culminación de las deliberaciones de la Conferencia de la Fracción Trotskista (CI) y como reconocieron Clarin y otros medios fue el acto internacionalista más importante de América Latina.

El entusiasmo iba llenando las tribunas a medida que llegaban las delegaciones de obreros y estudiantes. La juventud le puso toda la fuerza y no paró una sola vez de cantar, eran los compañeros de En Clave Roja y del No Pasarán, los que se jugaron en los cortes de calle en apoyo a las luchas obreras como la de Kraft. Entre los trabajadores estuvieron delegados como los de Kraft, la Agrupación Desde Abajo del gremio de la alimentación, La Bordó de ferroviarios de la línea Roca, los ceramistas neuquinos que tienen sus fábricas bajo gestión obrera, trabajadores y delegados del subterráneo, de la UOM, SMATA, aeronáuticos, docentes y estatales, entre otros. Ahí estaba el nuevo sindicalismo de base que busca poner en pie una alternativa clasista.

El acto fue saludado desde México por Esteban Volkov, nieto de León Trotsky, quien nos decía: “Estamos aquí en el lugar histórico donde Trotsky libró su última batalla. Fue el revolucionario más completo que ha habido e intervenido en todas las fases de la lucha política. Es tan vasta su obra que deja un arsenal maravilloso para las futuras generaciones. Y desde aquí quiero mandar un saludo muy fraternal, muy caluroso, a todas esas nuevas generaciones que retoman el camino hacia el socialismo, que más que nunca es urgente, es apremiante para la humanidad”.

También se hicieron presentes intelectuales como Guillermo Almeyra, personalidades como Pablo Gitter de APEMIA, “Cachito” Fuckman – detenido-desaparecido que estuvo secuestrado en la ESMA, Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo (LF) y Juan Carlos Beica, dirigente de Convergencia de Izquierda, que fue la única organización que acordó con el llamado que hicimos en nuestra prensa nº 382 del 8 de julio, para organizar un acto común de todas las organizaciones que reivindicamos el legado de León Trotsky. Ante la negativa de las demás organizaciones, ofrecimos a los compañeros hacer un saludo en el acto del PTS (como explica en su discurso). Además enviaron sus saludos, entre otros, el periodista Herman Schiller y el historiador Hernán Camarero. En estas páginas publicamos extractos de los discursos de los oradores que pueden leerse completos en la página web del PTS y de las distintas organizaciones de la FT (CI).

jueves, 19 de agosto de 2010

Acto Internacionalista


Hablan dirigentes obreros y socialistas de Europa y América Latina:

- FRANCIA: ’Manu’ Georget, dirigente obrero de la ocupación de la fábrica Dreux y miembro del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA)

- BRASIL: Diana Assuncao, dirigente de la huelga y de la Secretaría de Mujeres del sindicato de trabajadores de la Universidad de San Pablo (USP)

- ARGENTINA: Javier "Poke" Hermosilla de Kraft, Claudio Dellecarbonara del Subte, Raúl Godoy de Zanon, Christian Castillo del PTS.

martes, 3 de agosto de 2010

Cuba Frente al peligro de la restauracion capitalista


Informe del programa "Claves de la política internacional" de TVPTS. Entrevista a Facundo Aguirre, columnista del semanario "La Verdad Obrera".

jueves, 11 de marzo de 2010

Estados Unidos: Jornada de huelga y acción en defensa de la educación pública


El pasado 4 de Marzo se realizó en Estados Unidos una jornada en defensa de la educación pública, que incluyó huelgas, bloqueos, movilizaciones y corte de carreteras.

Decenas de miles de estudiantes y jóvenes de todo el país, junto a los docentes, trabajadores de la educación y padres han salido a las calles contra el deterioro constante de la misma. En la costa oeste, el estado de California se vio paralizado. Allí la huelga se llevó a cabo en la Universidad de Santa Cruz, de Berkeley, Davis, Los Angeles, Irving, San Diego, Riverside, Santa Barbara; en las universidades estatales de Northridge, Los Angeles, Fullerton, Monterey Bay, Fresno. También se sumaron estudiantes de las escuelas comunitarias como Cañada (Redwood City), Skyline (San Bruno), City College (San Francisco). Además hubo grandes movilizaciones y tomas en la Universidad de Illinois, Chicago, en la Universidad de Massachusetts, en la Universidad de Oklahoma, en Wisconsin de Milwaukee, en la Universidad Estatal de Nueva York, entre otros.

El movimiento estudiantil comienza a ponerse de pie frente a las políticas de Obama, y los demócratas y republicanos en cada estado. Ya a comienzo del año pasado la Universidad de Nueva York se vio tomada por estudiantes en solidaridad con el pueblo palestino de Gaza.

Este 4 de marzo se expresó la bronca de miles de jóvenes que ven los millones de dólares que se destinan para los gastos militares o salvar a los banqueros, mientras que se recorta el presupuesto educativo. Así lo expresa el comunicado de convocatoria en California: “Los políticos y los administradores dicen que no hay dinero para la educación y servicios sociales. Dicen que "no hay alternativa" a los cortes. Pero si hay dinero para las guerras, los rescates bancarios, y las prisiones, ¿por qué no hay dinero para la educación pública?

Un ataque contra los trabajadores y las comunidades de color

El recorte a la educación pública lo sufren principalmente los trabajadores, los inmigrantes y las comunidades de color, ya que, aunque con enormes trabas, las universidades estatales son el único lugar a través del cual pueden acceder al sistema educativo. Por ejemplo en el CUNY Hunter College (Nueva York) el 75% de los estudiantes es de color y mayoritariamente de la clase obrera, y el 40% trabaja a tiempo parcial. En Los Angeles una estudiante de 3er año de Derecho declara: “Yo estoy tomando parte en esta protesta, porque estamos cansados de las subidas de tasas, la falta de representación en el campus de negros y estudiantes latinos, en particular. Estamos junto a los trabajadores contra los permisos de salida, estamos de pie contra la privatización de la universidad. Y realmente, queremos tener la universidad que nos merecemos, que nuestras comunidades estén representadas y, ya sabes, que los estudiantes indocumentados también puedan ir. Esa es una de nuestras demandas”

El corte de la carretera en Oakland, y la policía racista de Terminator

En grandes ciudades como San Francisco, Nueva York y muchas otras hubo movilizaciones de entre diez mil y veinte mil jóvenes. En Oakland, California, cientos de estudiantes cortaron la carretera interestatal 880 como parte de la jornada de lucha. La respuesta del gobernador derechista Schwarzenegger fue enviar a la policía. El saldo fue de 150 detenidos y un joven con fractura de cráneo quedó internado. No es de extrañar la brutalidad de una fuerza represiva que hostiga constantemente a los jóvenes, a los negros, a los latinos y todos los pobres. La policía de Estados Unidos es conocida mundialmente por sus torturas y golpizas en plena vía pública. Pero también es grande el odio popular contra el gatillo fácil y la impunidad policial. A comienzo de 2009, masivas movilizaciones se desataron en Oakland por el asesinato de Oscar Grant, un joven negro de 22 años. Fueron dos policías los que lo balearon fatalmente, estando Oscar boca bajo y sin posibilidad de defenderse. Decenas de personas fueron testigos. Y cientos y miles se movilizaron contra el gobierno, exigiendo la cárcel a los asesinos, y formando lo que se conoce “la rebelión de Oakalnd” o “la rebelión de Oscar”.

El camino de la unidad obrero y estudiantil

La crisis económica internacional pone de manifiesto las desigualdades en el principal país imperialista. Mientras los grandes bancos y empresas como General Motors reciben millonarios salvatajes, los costos de la crisis la pagan los trabajadores y el pueblo. La desocupación creció a más del 10%. Miles se han quedado sin casa y se ven obligados a vivir en sus autos o en la calle. El sueño americano era solo un sueño. Los sectores mas bajos como los inmigrantes sufren las peores consecuencias y además son criminalizados y perseguidos. Directamente el sueño americano para ellos nunca existió.

Obama, Bush, y todos los representantes de los Partidos Demócrata y Republicano defienden los intereses de las empresas capitalistas, los rescates, la política guerrerista en Medio Oriente, el golpe en Honduras o la ocupación en Haití.

Y aquí es donde reside lo más importante de la puesta en pie del movimiento estudiantil estadounidense. En retomar los ejemplos de las grandes movilizaciones de desocupados y luchas obreras de los años 30’, de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de los 60’ y 70’, de la lucha de los inmigrantes que protagonizaron una enorme huelga y movilización en el 2006 denominada por James Petras “la huelga del tercer mundo en el corazón del imperialismo”. De costa a costa los jóvenes y estudiantes de Estados Unidos se levantan para plantear la “Construcción de un movimiento de gran alcance para defender la educación pública, a su vez, el avance de la lucha en defensa de todos los trabajadores del sector público y servicios, y será una inspiración para todos aquellos que luchan contra las guerras, los derechos de los inmigrantes, en defensa de los puestos de trabajo…”

Los sindicatos y organizaciones estudiantiles tienen que ponerse a la cabeza. La unidad obrero estudiantil que se plasmó en el Mayo Francés o el Cordobazo ya no es tan lejana. En el 2009 los estudiantes de Argentina cortamos calles y rutas junto a los obreros y obreras de Kraft contra el ataque de la patronal de Warren Buffet, los estudiantes franceses se movilizaron a la planta de la Philips en apoyo a los trabajadores y trabajadoras, y el 4 de Marzo esta bandera fue levantada los estudiantes y jóvenes de Estados Unidos.

VIDEOS DE LOS CORTES Y LA REPRESIÓN POLICIAL


FOTOS DE LA LUHCA DE LAS MOVILIZACIONES Y CORTE DE CARRETERAS

sábado, 23 de enero de 2010

Haití: crónica de una tragedia anunciada

Hipócritas son los que ahora se horrorizan por la situación de Haití. Hipócritas que sólo con 100.000 muertos dan cuenta de la miseria en la que vive el pueblo centroamericano. Hipócritas que lo único que hacen es enviar ayuda humanitaria. Hipócritas los gobiernos latinoamericanos, como los de Kirchner, Lula y Bachelet, que hace años mandan tropas militares a custodiar los intereses de la embajada yanqui en la isla con la Minustah.

Cínicos son los que responsabilizan a la “naturaleza”. Cínicos los responsables de semejante tragedia. No es casualidad que en un país sumido en la pobreza y la miseria, sin infraestructura y con paupérrimos sistemas de salud y educación, un terremoto de 7 grados en la escala de Ritcher provoque semejante tragedia. ¿Por qué en pleno siglo XXI, cuando la humanidad ya ha conquistado la capacidad de tener edificios antisísmicos, grandes avances en la medicina, logística de evacuación y prevención de catástrofes tienen que sufrir los trabajadores y el pueblo pobre semejantes tragedia? ¿Hasta cuándo vamos a soportar que en la barbarie capitalista sólo unos pocos puedan beneficiarse de los progresos cientìicos de la humanidad? ¡Ni siquiera con un sismógrafo para prevenir el terremoto contaba Haitì!

Hipócritas y cínicos son los gobiernos de Estados Unidos y Europa que destinaron miles de millones de dólares para salvar a sus banqueros y destinan migajas para salvar las vidas de los haitianos. ¿Este es el progresismo de Obama? El progresismo que manda 6.000 marines a Haití por miedo que haya una migración en masa a las costas de Miami. ¡Qué se vayan! ¡Manden médicos, manden alimentos, pero no manden militares! Pero que también abran las fronteras de Estados Unidos y todos los países para dar refugio a las víctimas!

Haití es el país mas pobre de América. La concentración de la riqueza es terrible: El 10% más pobre sólo recibe el 0,7%, mientras que el 10% más rico se lleva el 47,7%. El 80% de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Más del 60% no tiene trabajo. Más de la mitad vive con menos de dos dólares diarios.

Pero esta situación tiene responsables: el imperialismo yanqui que ha promovido, como es su costumbre, golpes de Estado junto a la CIA y la burguesia haitiana, como también lo hicieron recientemente en Honduras, para cuidar sus intereses en el “patio trasero”, y aplastar al pueblo trabajador en la más profunda miseria. La Unión Europea y la ONU también son cómplices del saqueo y la explotación, particularmente Francia que durante años mantuvo a Haití como colonia. Es hoy el presidente haitiano, René Preval, sirviente del imperialismo.

Pero ya sea el imperialismo yanqui o europeo, o los gobiernos que se dicen “progesistas” en Latinoamérica, todos se quieren lavar la cara con las limosnas de la ayuda humanitaria. Exigimos que se tomen medidas en serio. ¿Sabías que con tan sólo el 10% del presupuesto militar de Estados Unidos se puede terminar con el hambre en el mundo? ¿Por qué no cancelan la deuda externa a Haití? ¿Por qué los gobiernos Latinoamericanos en vez de destinar miles de millones a pagar la deuda no dan esa plata al pueblo haitiano para paliar esta catástrofe?

Para colmo, los caraduras de los medios de comunicación y autoridades, como el embajador de Haití en Argentina, dicen que temen una ola de violencia por los saqueos que ya comenzaron. ¿Por qué no se pone la producción de alimentos y medicinas al servicio de la población? ¿Por qué no se abren las puertas de los supermercados a quien lo necesite? ¿Por qué no se utilizan los millones de la burguesía haitiana para asistir a los que se mueren en las calles? ¿Por qué no se aloja en las grandes manciones y hoteles turísticos a los que quedaron sin casa? ¿Por qué tiene que ser el Ejército golpista y asesino el que se encargue de la “ayuda humanitaria!”? ¿Por qué los verdaderos interesados, los trabajadores y el pueblo, no son los que garantizan una justa distribución? ¿También ahora van a seguir cuidando las ganancias de los empresarios?

Siempre somos los mismos los que sufrimos las consecuencias de la desidia capitalista. ¿Cuántos Tsunamis en Asia mas van a pasar? ¿Cuántos Katrinas en Nueva Orleáns más? ¿Cuántos terremotos en Centroamérica?

Los jóvenes y trabajadores de América Latina, y de todo el mundo, seguiremos luchando contra este podrido sistema capitalista. Este sistema en el que por maximizar las ganancias se destruye el medio ambiente. Este sistema que sólo trae miseria, hambre y muerte. Este sistema que trae guerras y crisis. Este sistema donde una minoría parasitaria vive a costa de la explotación de miles de millones. Queremos terminar con este sistema donde los Ricardo Fort se jactan de gastar 20.000 dólares en una noche y más de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo.

Ya nos han mostrado las consecuencias de su sistema de explotación. Ya es hora que en Haití, América Latina y todo el mundo, ante el terremoto capitalista que mata miles todos los días, soldemos la alianza de los explotados y oprimidos, para imponer nuestro propio gobierno, el de los trabajadores y el pueblo y terminar con la barbarie capitalista

¡Todo nuestro apoyo a los trabajadores y el pueblo de Haití!

¡Fuera el imperialismo de Haití y América Latina! ¡Que se vayan los 6000 marines de Estados Unidos! ¡Apertura de las fronteras para dar refugio a las víctimas!

¡Retiro de las tropas de Argentina, Brasil, Uruguay y Chile que están al servicio de los yanquis!

¡Cancelación de la deuda externa de Haití! ¡Que la plata que se usa para pagar la deuda en América Latina se destine al pueblo haitiano!

¡Expropiación y puesta al servicio del pueblo de las empresas de alimentos y medicinas! ¡Que la distribución sea garantizada por los trabajadores y el pueblo, no por los militares asesinos!

En Clave ROJA

www.enclaveroja.org.ar - enclaveroja@enclaveroja.org.ar

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¡Todo el apoyo a la resistencia hondureña!


Desde En Clave ROJA, denunciamos, la dictadura hondureña que ha lanzado una brutal represión sobre los manifestantes que se habían reunido frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra el presidente depuesto Manuel Zelaya. Cientos de detenidos provenientes de todo el país han sido concentrados en un estadio deportivo, repitiendo la metodología utilizada por Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Hay decenas de heridos y Radio Globo habla de la existencia de varios muertos. El Ejército está entrando al domicilio particular de dirigentes del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado. El dictador Micheletti está incluso amenazando con dictar el estado de sitio y entrar a la embajada brasileña para secuestrar a Zelaya. Más que nunca hay que redoblar la movilización antigolpista en América Latina. Desde En Clave ROJA llamamos a desarrollar la más amplia solidaridad con el pueblo hondureño que enfrenta la represión y resiste la dictadura.

Queda claro que el Plan Arias y las negociaciones propiciadas por los EE.UU. sólo permitieron ganar tiempo a los golpistas. No puede haber ninguna negociación con los asesinos del pueblo.
En Clave ROJA

viernes, 31 de julio de 2009

¡Abajo el golpe en Honduras ! ¡Pongamos de pie a la juventud de Latinoamérica ! ¡Fuera el imperialismo de América Latina !


Movilización del 29 de Julio al consulado hondureño contra el golpe y las negociaciones


DECLARACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES ESTUDIANTILES, JUVENILES Y DE MUJERES EN LA FT-CI : Campaña internacional hasta que caiga el golpe. En Honduras, los golpistas ¡No Pasarán !

Spot en Honduras No Pasarán y declaración de En Clave ROJA

Desde En Clave ROJA, queremos llamar a la juventud de nuestro país y de toda latinoamérica a movilizarnos masivamente este miércoles a un mes del golpe. Hoy, tenemos que enfrentar un nuevo golpe de estado, que luego de años intenta asentarse en la región. En nuestro país hemos vivido una de las dictaduras militares más sangrientas, un verdadero genocidio, con torturas, encarcelamientos, con 30 mil compañeros y compañeras desaparecidas entre los cuales se encuentran cientos y miles de jóvenes que en aquellos años lucharon y se enfrentaron a a los empresarios, las fuerzas armadas y al imperialismo. ¡No podemos permitir que avance un nuevo golpe de estado ! Que en la actualidad, al calor de la crisis mundial, intenta sentar un precedente como respuesta de los capitalistas a una crisis que generaron ellos. Y para enfrentar y derrotar el golpe, es necesario movilizarnos en las calles, por eso llamamos a toda la juventud a marchar este miércoles.
La resistencia del pueblo hondureño, no es sólo contra el enorme entramado golpista, sino contra el imperialismo yanqui de Obama, agente en las sombras durante la planificación del golpe, mientras hoy mantiene a su embajador y no ha tomado ninguna medida seria que afecte al gobierno golpista.
Durante este mes el imperialismo yanqui y la OEA, con la mesa de negociación encabezada por el Presidente Óscar Arias de Costa Rica, y aceptada por el presidente depuesto Manuel Zelaya, sostuvieron a los golpistas y les dieron tiempo para que se afiancen en el poder, tratando de impedir que se extienda la resistencia hondureña. Los voceros del imperialismo como la CNN, con un cinismo elocuente y sin sonrojarse, instaron a Zelaya a que renuncie.
Las negociaciones son un callejón sin salida, e impunemente ofrecen que se imponga todo lo que quieren los golpistas, salvo el retorno de Zelaya. ¡No hay nada que negociar ! Ahora, y como siempre, la clave debe estar puesta en la movilización, en la huelga general de los trabajadores, campesinos, y estudiantes hasta echar a los golpistas.
Al calor de la resistencia hondureña, los jóvenes trabajadores y estudiantes de nuestro país debemos impulsar una campaña activa de denuncia al golpe y al imperialismo, solidarizándonos con nuestros hermanos centroamericanos e impulsando la más amplia movilización.
Lamentablemente la FUBA no vino participando de ninguna de las tres movilizaciones convocadas en Buenos Aires contra el Golpe en Honduras. Se hace urgente a un mes del golpe que la FUBA se sume al Comité contra el Golpe en Honduras, así como los Centros de Estudiantes de la UBA pongan todos los esfuerzos en impulsar la movilización y la solidaridad con los trabajadores y el pueblo que resiste. Desde En Clave ROJA proponemos que la federación y los centros le propongan al Comité contra el Golpe llevar adelante una gran campaña que denuncie a los golpistas y al imperialismo, que comience con una gran movilización a la embajada de EE. UU.
Hay que hacer sentir en las calles, miles de voces, que no quieran volver a los golpes de los milicos, la iglesia, los yanquis y los empresarios, que sólo significan más muerte, entrega y explotación para los pueblos. Hay que exigir a todas las organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos que se reclamen democráticas, que pongan todas sus fuerzas en impulsar la movilización masiva contra el golpe, empezando por la marcha convocada para el miércoles 29. Pino Solanas, el principal referente de la centroizquierda luego de las elecciones y que hasta ahora ha estado ausente en las marchas realizadas, debería como mínimo hacer un llamado a sus 400,000 votantes a movilizarse por un reclamo tan elemental como enfrentar un golpe de estado en América Latina.

jueves, 9 de julio de 2009

¡Abajo el golpe en Honduras ! ¡Pongamos de pie a la juventud de Latinoamérica!

¡Que la juventud se ponga de pie en apoyo a la resistencia del pueblo hondureño !Desde En Clave ROJA repudiamos enérgicamente el Golpe de Estado perpetrado por el ejército y las principales fracciones de la burguesía hondureña : la oposición parlamentaria, la Corte Suprema y las Fuerzas Armadas, con la complicidad de la jerarquía de la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas. Estas fuerzas aliadas a lo más reaccionario del imperialismo norteamericano son las impulsoras de este golpe oligárquico.

Desde aquí llamamos a los trabajadores, los jóvenes y estudiantes a condenar activa y abiertamente el golpe en curso y llamamos a la más amplia movilización no sólo en Honduras, sino en toda América Latina y el mundo, impulsando la solidaridad con la clase trabajadora y el pueblo hondureño y repudiando la represión contra la resistencia. En el marco de la crisis económica internacional, el golpe de Estado muestra claramente cuáles son las intenciones de la burguesía hondureña : mantener el régimen explotador, antidemocrático, neoliberal y proimperialista de la constitución del 82 para descargar los efectos de la crisis sobre los trabajadores y el pueblo.

En Honduras el pueblo trabajador resiste, con la juventud en la avanzada.
La resistencia al golpe oligárquico se está organizando "alrededor de los maestros y maestras, los estudiantes, las centrales obreras y campesinas, las feministas y sectores organizados como patronatos, la gente de los barrios que está organizando esta resistencia". Además, tal como lo expresa Jessica Islas, militante feminista en una entrevista para TVPTS (www.tvpts.tv), quienes mayoritariamente han ocupado las calles para oponerse al Golpe, son los jóvenes. Entre esta juventud se encuentran los dos adolescentes cobardemente asesinados por las FFAA : "…Los dos jóvenes que murieron tenían entre 15 y 19. Es ante ellos sobre quienes focaliza la mira el ejército, y llegan y los patean y los persiguen…A los jóvenes los están golpeando mucho y los están deteniendo (…) somos un país con más de la mitad de su población joven, entonces ellos saben que reprimiendo a la gente joven, asustándola, golpeándola, ellos creen que los van a detener". Pero la juventud sigue resistiendo unidos a los trabajadores y el pueblo pobre en las calles hondureñas, y l@s estudiantes universitarios y secundarios no podemos permitir que los métodos que ya demasiado bien conocemos, de amedrentamiento, del terror sistemático, de la muerte organizada triunfen.

El papel clave que está jugando la juventud en Honduras es parte de la resistencia que viene oponiendo en todo el mundo a la política de los capitalistas de descargar la crisis sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo. En Grecia fueron también los jóvenes quienes encabezaron una revuelta profundamente anticapitalista, luego los estudiantes franceses, italianos y españoles encabezaron luchas contra los ataques a la educación ; las Universidades de EEUU y de Inglaterra fueron tomadas por los estudiantes contra los brutales ataques de Israel contra el pueblo palestino. En este último periodo, los estudiantes brasileños de la Universidad de San Pablo llevaron adelante una importante huelga junto a los trabajadores no docentes, por la defensa de un delegado de los trabajadores despedido por razones políticas y contra la militarización la universidad. La alianza de los estudiantes y jóvenes, con la clase que puede organizar y articular la lucha contra los capitalistas y su estado, los trabajadores, vuelve a estar planteada en el orden del día. Hoy es necesario poner de pie a la juventud de Latinoamérica para que tome las calles de todas las ciudades del continente para derrotar este golpe de la derecha y el imperialismo contra el pueblo hondureño.

¡Ninguna negociación con los golpistas !
Desde En Clave ROJA planteamos que la única salida favorable para los trabajadores y el pueblo hondureño sólo puede venir de la movilización obrera y popular.

Denunciamos las negociaciones y diálogos de la OEA con los golpistas que tienen las manos manchadas con sangre, aceptada por el conciliador Zelaya. Nada bueno puede esperar el pueblo hondureño de esa OEA que fue cómplice de todas las dictaduras latinoamericanas en la década del 70´, que mantuvo durante décadas el bloqueo a Cuba a pedido del imperialismo yanqui.

Mucho menos podemos esperar de Obama, continuador de las guerras en Irak y Afganistán y rescatista de los grandes banqueros norteamericanos. Detrás del tardío rechazo al golpe, se esconden los verdaderos intereses del presidente estadounidense : garantizar la estabilidad en “su patio trasero” y negociar con los golpistas una transición pacífica que le asegure la permanencia de la política imperialista en la región… ¡Claro que la embajada norteamericana sabía de la gestación del golpe !

Los gobiernos latinoamericanos, como los de Chávez o Evo Morales más allá de sus declamaciones, no toman ninguna medida contundente contra los golpistas. Ni qué decir del papel estelar de Cristina Kirchner como una de las enviadas a negociar el pacto con los golpistas. El gobierno debe romper relaciones diplomáticas con el gobierno de facto, comenzando en Argentina por expulsar al embajador golpista. En los últimos días, y luego de la represión a los más de 100.000 manifestantes en el aeropuerto de Tocontín, la perspectiva de que la movilización popular contra el golpe crezca y se radicalice aterrorizó a la burguesía y al imperialismo, quienes aceleraron las negociaciones entre Zelaya y Micheletti ("Goriletti") y sus secuaces. Éste es un pacto a espaldas del pueblo. Su demanda es que se vaya Micheletti y reasuma Zelaya : ni un paso atrás, ninguna negociación.

Decimos : ¡Abajo el golpe de la burguesía hondureña, las FF.AA., la Corte Suprema de Justicia, el Parlamento, las iglesias y los grandes medios de comunicación ! ¡Que la sangre derramada de nuestros hermanos hondureños no sea negociada !

Por el contrario, el pueblo trabajador y campesino, el movimiento estudiantil, las feministas en resistencia, todas y todos los que hoy sufren la represión del régimen de facto y lloran a sus muertos, no tienen ningún interés en encontrar una salida negociada que va dejar en la más grande impunidad a las instituciones y los políticos que perpetraron este golpe, y de esa forma, garantizarse el derecho a seguir explotando a la clase trabajadora y el pueblo hondureño. Frente a esta negociación que busca contener y evitar que se radicalice el proceso de grandes movilizaciones, hay que oponer una Asamblea Constituyente Revolucionaria, sobre las ruinas del régimen, que sea la base de la lucha por un gobierno obrero y campesino.

En Argentina y toda América Latina, movilicémonos contra el golpe y la negociación con los golpistas.

Por una gran marcha nacional a la embajada.
La lucha del pueblo hondureño contra los golpistas no puede quedar en soledad. Es imperioso que desde todo el continente tomemos medidas concretas de lucha para que triunfe el pueblo y l@s trabajadores de Honduras. Ya realizamos dos movilizaciones al consulado en Bs As y marchas en todo el país, pero es necesario redoblar la lucha. Las organizaciones estudiantiles, las Federaciones y los Centros que se reclaman combativas y democráticos tienen que ponerse a la cabeza de las movilizaciones y acciones contra el golpe y alentar la más amplia movilización estudiantil.

Pero esto no basta. Las organizaciones de los trabajadores deben ir también al frente de esta lucha. La CGT, que pregona manifestaciones de solidaridad, no ha participado ni convocado a una sola acción concreta. La CTA que participó de la última movilización, ha dejado de emitir opinión al respecto desde entonces. Llamamos a la CGT y la CTA a llevar adelante una gran marcha nacional a la embajada de Honduras. Y a Pino Solanas y Sabatella, recientemente electos como diputados, que se pronunciaron contra el golpe, pero no aparecieron en las movilizaciones les decimos también : no alcanza con las palabras, la lucha principal contra los golpistas se da en las calles. No es momento de especular con escenarios electorales del 2011, mientras se corre el riesgo de que se asiente un régimen de facto en Honduras ¿O cómo se enfrenta, sino, a la derecha que impulsa ataques y golpes revanchistas contra los trabajadores y el pueblo de Latinoamérica ? Es hora de actuar. Así como en el 2002 estuvimos en la primera línea junto a los trabajadores y el pueblo venezolano frente a la intentona golpista de la burguesía imperialista de Venezuela, hoy hay que tomar las calles para derrotar golpe y la negociación pactada con los golpistas.

¡Abajo el golpe en Honduras !
¡Ninguna negociación con los golpistas !
¡Por una gran marcha nacional a la embajada de Honduras !
¡Juicio y castigo a los golpistas y sus cómplices !
¡Libertad a todas y todos los detenidos !
En nombre de los jóvenes asesinados, a los golpistas les decimos : ¡No pasarán !

EN CLAVE ROJA
PTS + independientes

lunes, 6 de julio de 2009

¡Ninguna negociación, derrotar y castigar a los golpistas!

En el día de ayer ha pegado un nuevo salto la situación en Honduras; tras haberse frustrado el intento de aterrizar en el aeropuerto de Tegucigalpa de Manuel Zelaya. En las inmediaciones del aeropuerto se manifestaban alrededor de 50.000 personas, que fueron duramente reprimidas causando la muerte almenos a tres personas, entre ellos dos jóvenes de 16 y 12 años.¡Fuera los Milicos de Honduras! ¡Impulsemos el mas amplio repudio!